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SAJÚ: De un chiste con cuelgagafas a una marca colombiana de gafas que conquista Latinoamérica
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“Pa, yo creo que yo voy a renunciar para dedicarme a esto. Y mi papá me dijo: usted va a gastar 8 horas en vender cuelgagafas al día.”
“La frase que más nos decían era: ¿y qué van a hacer cuando eso pase de moda?”
“No existen productos de bajo interés, sino marcas que tienen bajo interés en sus productos.”
“Hay algo más poderoso que eso y es la marca que tenemos.”
“Sacrificar la amistad o sacrificar Sahú... yo creo que los tres seríamos más felices si el día de mañana no nos hablamos y Sahú sigue vivo.”
“El branding dejó de ser 90% visual; hoy en día el branding se está volviendo más sustancia que otra cosa.”
Ideas clave
- SAJÚ nació como un chiste universitario: cuelgagafas traídos de Europa que nadie tomaba en serio hasta que un compañero mostró interés genuino.
- La curiosidad, más que la pasión por el producto, fue el motor inicial para seguir desarrollando el proyecto ('jugar a emprender').
- Escalaron el reto por niveles: marca e Instagram, página web, ferias; cada nivel reducía el riesgo y aumentaba el compromiso.
- Renunciaron a sus trabajos tras fijar una meta de ventas de 400 millones de pesos al año, lo que redujo la incertidumbre de la decisión.
- El viaje a México reveló que la marca se percibía como artesanal/casera, motivando su primer rebranding hacia un posicionamiento aspiracional.
- La pandemia detuvo las ventas de cuelgagafas y los forzó a experimentar con impresión 3D y plástico reciclado, dando origen a su línea de gafas.
- Tuvieron que decidir si eran una marca de productos de plástico reciclado o una marca de gafas, priorizando el foco sobre la ola viral.
- Abrieron TikTok en 2021 con contenido genuino y transparente (sin bailes), lo que los catapultó a la fama pero generó confusión: los veían como tiktokers, no empresarios.
- Decidieron sacrificar parte de la viralidad para que la marca fuera protagonista y no ellos como personas.
- Táchalo nació como podcast y evolucionó en la filosofía de vida que sustenta la esencia de la marca SAJÚ.
Resumen
SAJÚ nació como un chiste en la universidad: tres amigos trajeron cuelgagafas de un intercambio en Europa y, al ver que a alguien le gustaban, decidieron venderlos con apenas 200,000 pesos. Desde ahí, el proyecto fue escalando por etapas —Instagram, página web, ferias— siempre guiados por la curiosidad y la ignorancia como superpoder, hasta que decidieron renunciar a sus trabajos y apostarlo todo a la marca, poniéndose metas de ventas para reducir la incertidumbre.
La segunda etapa, 'saltar al vacío', incluyó una expansión fallida a México (un mes viviendo en un cuarto de 9m² vendiendo en ferias) que les enseñó que la marca se veía demasiado artesanal, lo que los llevó a su primer rebranding hacia un posicionamiento más aspiracional. Luego llegó la pandemia, que casi mató las ventas de cuelgagafas pero los empujó a experimentar con impresión 3D y plástico reciclado, hasta desarrollar gafas propias inspiradas en la comunidad Precious Plastic, pasando de fabricar una gafa cada 20 minutos a una cada 40 segundos tras aprender en fábricas de Italia y China.
En paralelo, en 2021 decidieron abrir TikTok pese a la resistencia inicial, mostrando el detrás de escenas genuino de la marca sin bailes ni lipsync, lo que los catapultó a la fama pero generó un problema de identidad: la gente los veía como tiktokers y no como empresarios de gafas. Tuvieron que redefinir su comunicación para que la marca fuera protagonista, sacrificando parte de la viralidad por coherencia con su propósito. De ahí también nació 'Táchalo', su podcast y filosofía de vida basada en atreverse a hacer las cosas que uno posterga.
Cierran reflexionando sobre los retos de emprender entre amigos (respeto y admiración como pilares), sus definiciones de éxito ligadas a la felicidad, y dilemas hipotéticos sobre el futuro de la marca, dejando claro que para ellos SAJÚ como proyecto está por encima de intereses individuales.
Aprendizajes
- La curiosidad y la disposición a experimentar sin saber todo de antemano ('la ignorancia como superpoder') puede ser el motor inicial de un negocio exitoso.
- Es clave dividir un reto grande en niveles pequeños y alcanzables antes de comprometerse totalmente (marca, canal de ventas, ferias, renuncia).
- El rebranding debe reflejar coherencia total entre lo que la marca comunica y lo que el público percibe (producto, empaque, tiendas, comunicación).
- Hay que estar dispuesto a pivotear cuando algo funciona por razones distintas a las que se esperaba (plástico reciclado viral vs. identidad de marca de gafas).
- Ganar visibilidad en redes (TikTok) no equivale a construir un negocio sólido; hay que decidir consciente qué papel juega el contenido viral frente al propósito de la empresa.
- Emprender entre amigos requiere respeto mutuo constante y admiración genuina, sin dejar que la confianza personal erosione el trato profesional.
- La marca y el proyecto compartido deben priorizarse por encima de intereses o relaciones individuales para asegurar su continuidad.
Mapa mental
Material de estudio
Infografía
Genera una infografía visual de la lección (experimental, con Gemini).